El productor creativo: una figura desconocida en España

La producción no consiste solamente en buscar las fuentes financieras necesarias para llevar el proyecto adelante, y en asumir competencias económico-financieras y organizativas. También tiene, de forma más o menos directa dependiendo de cada persona, un gran componente creativo.

Una de las partes creativas del productor es buscar constantemente ideas en la fase de desarrollo. Baraja un volumen de ellas y decide qué proyectos se llevan a cabo y cómo. Le toca elegir la mejor historia para contar, el mejor guion. Después buscará, a su juicio el talento más adecuado, como el director, los actores, y el resto del equipo. Con todo ello armará él “packaging” [1] del proyecto, un concepto que veremos más en detalle en la fase de desarrollo.

La figura del productor creativo, heredero del modo de entender la producción durante el sistema de estudios de Hollywood[2], ha resurgido con singular fuerza durante las últimas décadas en EE.UU. y en Europa. La cuestión sobre a quién pertenece la visión creativa dominante adquiere límites un tanto difusos, especialmente en el caso de los directores, guionistas y productores que poseen un genuino talento creativo y una marcada personalidad, que terminan haciendo de ellos una marca, un “brand”: Prueba de ello es la aparición de la categoría del productor-director[3]  como Spielberg, George Lucas o Alex de la Iglesia[4]. No obstante, no abundan este tipo de productores. Su perfil es demasiado exigente y no suele ser bienvenido, porque surge un gran ego de los flujos convergentes de creatividad y personalidad. Y no es de extrañar que salten chispas cuando dos egos fuertes deben tomar decisiones creativas sobre una misma cuestión.

Así lo explica Jacoste[5]: “El productor creativo ha sido considerado, con mayor o menor razón (…) el gran verdugo del director, merced a su capacidad de última decisión en los procesos de producción cinematográfica”, aunque “cuando el director se sitúa frente a un productor creativo, se dan unas condiciones de diálogo más favorables que cuando se sitúa frente a un tipo de productor cuyos móviles están absolutamente fuera de la esfera artística”. En realidad, resulta muy difícil encontrar el punto justo del nivel de actuación creativa del productor, así como la forma más adecuada de ejercitarla.

La creatividad del productor se ejerce de manera indirecta a través de la toma de decisiones sobre esos aspectos creativos. La responsabilidad creativa del productor dependerá del alcance de sus aportaciones, pudiendo darse el caso de una película donde el productor tenga derecho a ser considerado tan autor de la obra resultante como el director o el guionista. Ahora bien, esto sólo se entiende desde la consideración del cine como un trabajo creativo conjunto, un arte colaborativo[6].  Pondré como ejemplo el corto “Universos”: una idea de Mahou, codirigida por 3257 internautas junto a José Corbacho y Juan Cruz; o “El cosmonauta”, de la productora Riot Cinema Collective. Los productores independientes tienden también a asumir y acaparar funciones directivas y creativas como director, montador, músico y guionista, como ocurre en nuestra cinematografía actual con Santiago Segura[7] o Pedro Almodóvar[8]. Este acaparamiento de funciones se debe también a que muchos guionistas y directores terminan convirtiéndose en productores para producir sus propias obras. La persona que ejerza tareas creativas y de producción simultáneamente, debe tener en cuenta que tarde o temprano se va a tener que enfrentar al hecho de que una parte de sí mismo querrá hacer la mejor película y la otra parte tendrá que ajustarse a un presupuesto y a un tiempo, con sus limitaciones, obligaciones y compromisos económicos.

El productor puede reservarse el derecho de aprobación sobre el montaje final. Es una práctica muy norteamericana, pero nada europea debido al derecho de autor, salvo excepciones, debido a que EE.UU. está al amparo del derecho de autor y derecho moral. La parte creativa suele estar en manos del director de la película.

Otra figura que entra dentro de la parte creativa  de una obra es el showrunner. En el mundo cinematográfico los directores se encargan de la parte creativa de la producción, pero en el mundo de la ficción televisiva las cosas son algo diferentes. El que tiene la sartén por el mango y corta el bacalao es el showrunner, estando por encima del director. También es el que carga con toda la responsabilidad de la serie porque todas las alabanzas y todas las piedras, le caen al showrunner. Con frecuencia también se le denomina productor ejecutivo, aunque tiene más poderes que éstos. Y suele ser normal encontrar al showrunner como uno de los creadores de la serie, además de guionista principal. A menudo aparecen acreditados simplemente como productores ejecutivos.

Durante la etapa de preproducción de una producción televisiva, se incorpora el Showrunner, una figura principalmente estadounidense ocupada por uno de los guionistas o creadores de la obra, que en numerosas ocasiones es referenciado únicamente como productor ejecutivo. Este perfil es el encargado de asegurar una coherencia en el conjunto de la producción, además de velar por las necesidades del cliente. El término es casi exclusivo de la cultura e industria de la televisión de Estados Unidos y Canadá (No hay termino equivalente en España). Es el máximo encargado de la serie de televisión y responde únicamente ante los ejecutivos de la cadena o de la productora. Tiene poderes para elegir y liquidar a los intérpretes de la serie.  Y en toda producción seriada suele haber más de uno. Como os podéis imaginar, los showrunners tienen un trabajo más arduo que los directores de cine. Algunos showrunners son auténticas estrellas del firmamento seriéfilo. David Chore (House M.D.), J. J. Abrams (Lost) o Vince Gilligan (Breaking Bad) son sólo algunos ejemplos. Algunos fans de las series idolatran ciegamente a los showrunners de las series que les han marcado profundamente… son caldo de cultivo del fandom.

En España tenemos ejemplo que juegan esa función como Teresa Fernández Váldez (Bambu producciones)

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Paco Rodríguez fundó en 1990, PPM Multimedia donde pasó diez años trabajando en la distribución internacional, la financiación de coproducciones y en la producción ejecutiva de varias series de animación. Fue productor ejecutivo de varias series y siete largometrajes y director de Filmax Animation. Dirige actualmente Media Training & Consulting, empresa dedicada a la formación y la consultoría del sector audiovisual y cinematográfico así como de contenidos digitales.

[1]Como lo denominan los productores de Hollywood. El “packaging” o paquete consiste en armar un conjunto atractivo de talento que permita atraer la financiación y los socios al proyecto

[2] Ej. Capra, Wilder o Hitchcock son autores principales de sus filmes, más allá de la tarea concreta de dirección o producción que hayan desempeñado.

[3] Los casos de Lucas y Spielberg (en cuantos productores ejecutivos) son ejemplos de cineastas que han dejado una clara impronta en los filmes que han supervisado.

[4] Productor, director y guionista de 800 balas y Crimen ferpecto

[5] Jacoste, José G., El productor cinematográfico, Síntesis, Madrid, 1996.

[6] Marzal Felici, Javier, y Gómez Tarín, Fco. Javier, El productor y la producción en la industria cinematográfica, Editorial Complutense, Madrid, 2009, pp. 45-66.

[7] Productor, director, guionista y actor de la saga Torrente El brazo tonto de la Ley

[8] Productor, director y guionista de numerosas películas como La ley del deseo, Átame, etc.

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